Yo voy a salir a celebrar cuando los palestinos finalmente tengan su Estado. Yo no soy palestina ni judía ni he pisado la "tierra prometida" ni la "tierra ocupada".
Cualquiera podría decir que no es asunto mío. No es mi familia ni son mis amigos. Pero yo saldré a celebrar.
Aproximadamente seis millones de judíos (y gitanos y otros, de los que se habla menos) perecieron en los horrendos campos de exterminio de los nazis. Sus tierras y pertenencias muchas veces fueron expropiadas y no se respetó la vida. Ni la de ancianos, ni la de niños, ni la de nadie.
Los que sobrevivieron volvieron a levantar sus vidas y sus casas en distintos rincones del mundo, hasta que en 1948 y respondiendo a un plan de Naciones Unidas que buscaba dividir la antigua Palestina en dos Estados, uno judío y uno palestino, se creó Israel.
Más de medio siglo más tarde, los palestinos aún no tienen su Estado, sus tierras siguen siendo expropiadas y viven cercados por muros y con un constante bloqueo al ingreso de bienes que realiza Israel.