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miércoles, 4 de agosto de 2010

Políticas que no suman: la propuesta de la CUT de contratos sin imposiciones





Hoy me enteré de algo indignante. La CUT propuso un "contrato de trabajo más flexible para reducir el desempleo de jóvenes y mujeres". Pero, ¿saben en qué consiste la propuesta?


Básicamente en permitir legalmente que los empleadores no paguen imposiciones al contratar a personas sin experiencia. El presidente de la CUT, Arturo Martínez, argumentó a Diario Financiero que "la primera vez que la persona sale a trabajar no sabe ni cumplir con el horario" y que de esta forma se posibilitaba un "adiestramiento laboral".


Disculpe Sr. Martínez, pero cumplir horario es algo que se enseña desde la educación básica. Y con este tipo de proyectos sólo se fomenta que las empresas contraten por períodos de pocos meses y no paguen lo justo a sus empleados.



domingo, 1 de agosto de 2010

Mujeres embarazadas por el Espíritu Santo









Hace poco me cambié de pega. Principalmente buscando un contrato que me garantizara cobertura de salud e imposiciones.


Casi todos me recomendaron que, por la edad, intentara meterme a una isapre. Y que cotizara planes con "poco útero".

¿Planes con poco útero? ¿Ya? ¿Y acaso los hombres cotizan planes con poca próstata? ¿O con poco sistema digestivo?

El tema me pareció muy injusto, pero efectivamente es así. Los planes para las mujeres jóvenes son carísimos e incluyen pocos reembolsos, incluso si consideran "poco útero" (o sea una cobertura de no más de un 25% para todo lo relacionado con embarazos). 

¿Y por qué se penaliza solo a las mujeres ante la potencialidad de un embarazo? ¿Acaso ahora todas quedamos embarazadas por el Espíritu Santo? ¿O estamos desarrollando capacidad hermafrodita y no me enteré?


lunes, 29 de marzo de 2010

El Holocausto judío y la actual represión a los palestinos.

Yo voy a salir a celebrar cuando los palestinos finalmente tengan su Estado. Yo no soy palestina ni judía ni he pisado la "tierra prometida" ni la "tierra ocupada".

Cualquiera podría decir que no es asunto mío. No es mi familia ni son mis amigos. Pero yo saldré a celebrar.

Actualmente todos (o casi todos, excluyendo a los obispos ultra tradicionalistas y negacionistas) reconocemos la barbarie que fue el Holocausto en la Segunda Guerra Mundial.

Aproximadamente seis millones de judíos (y gitanos y otros, de los que se habla menos) perecieron en los horrendos campos de exterminio de los nazis. Sus tierras y pertenencias muchas veces fueron expropiadas y no se respetó la vida. Ni la de ancianos, ni la de niños, ni la de nadie.

Los que sobrevivieron volvieron a levantar sus vidas y sus casas en distintos rincones del mundo, hasta que en 1948 y respondiendo a un plan de Naciones Unidas que buscaba dividir la  antigua Palestina en dos Estados, uno judío y uno palestino, se creó Israel.

Más de medio siglo más tarde, los palestinos aún no tienen su Estado, sus tierras siguen siendo expropiadas y viven cercados por muros y con un constante bloqueo al ingreso de bienes que realiza Israel.

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